Ucrania ejecutó este jueves su mayor ataque con drones contra Moscú y sus alrededores en los últimos dos años, provocando incendios en la capital rusa, perturbando operaciones en los principales aeropuertos y alcanzando una importante refinería de petróleo en un ataque a gran escala que el alcalde de Moscú confirmó sin precisar la magnitud de los daños.
La ofensiva se produjo en simultáneo con la reunión que el presidente ruso, Vladimir Putin, mantiene con líderes del sureste asiático en Kazán, a unos 700 kilómetros al este de Moscú, siguiendo una estrategia similar a ataques previos contra San Petersburgo durante foros económicos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el ataque como una «respuesta plenamente justificada» a los bombardeos rusos, mientras en las últimas horas Rusia lanzó más de 200 drones y varios misiles balísticos contra territorio ucraniano.