El Papa León XIV bendijo la torre de Jesús de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, convirtiéndola oficialmente en la iglesia más alta del mundo con una altura de 172.5 metros.
La ceremonia reunió a miles de fieles y a las principales autoridades de España.
El pontífice utilizó agua bendita para consagrar la estructura y dirigió parte de la ceremonia tanto en catalán como en castellano.
La nueva torre se convierte en el punto culminante del proyecto arquitectónico iniciado hace más de un siglo.
En su homilía, el Papa hizo un llamado a la paz mundial y rechazó todos los conflictos armados.