La Iglesia Católica en Cuba ha tenido que racionar la entrega de hostias en las misas debido a los imparables apagones que han provocado una brusca caída de su producción en la isla.
Las hermanas Carmelitas Descalzas del Monasterio de Santa Teresa y San José en La Habana son las que fabrican las hostias para todo el país, pero necesitan tiempo y mover la maquinaria, y las horas de corriente son muy limitadas, con solo dos horas diarias de servicio eléctrico.
Nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas en el país están paralizadas por averías o mantenimiento.
Fieles cubanos expresaron su preocupación y fe en que no se llegue a comulgar de manera espiritual.