Luego de tres noches de manifestaciones en Belfast, Irlanda del Norte, al menos 19 personas fueron detenidas, entre ellas un menor de edad, y dos policías resultaron lesionados.
Las protestas dieron inicio cuando un hombre sudanés con asilo político intentó decapitar a un ciudadano en plena vía pública.
Tras esto, muchos jóvenes salieron a las calles a manifestarse, incendiaron casas, lanzaron piedras y ladrillos a las autoridades, por lo que la policía tuvo que usar cañones de agua para dispersar a los manifestantes que pretendían llegar al Hotel Chimney Court, donde inmigrantes suelen alojarse a la espera de resoluciones de asilo.
El secretario de Estado para Irlanda del Norte calificó estas acciones como vandalismo racista.