Las autoridades han comenzado a investigar el entorno digital y, según informó este jueves la dirección general de seguridad, se bloqueó el acceso a unas 940 cuentas en redes sociales, se cerraron 93 grupos en la aplicación Telegram y se han emitido órdenes de detención contra 83 sospechosos por difundir contenidos que incitan a la violencia.
Las autoridades han detectado además comunidades online que glorificaban posibles ataques y compartían incluso potenciales objetivos y fechas para cometerlos, lo que ha incrementado la preocupación sobre el papel de internet en la propagación de este tipo de violencia.