El consumo de bebidas azucaradas en las Américas alcanza las 7.8 porciones semanales, cifra que triplica el promedio mundial de 2.7 porciones, mientras los impuestos a refrescos y cerveza se mantienen muy por debajo de los estándares globales, según datos de la Organización Panamericana de la Salud.
Los refrescos pagan apenas un 17.1% de impuestos y la cerveza un 25.5%, cuando el promedio internacional en ambos casos es del 29.4%, lo que evidencia una brecha fiscal que facilita el acceso a productos dañinos para la salud.
Esta situación ha contribuido a que 2 de cada 3 adultos en la región, equivalentes al 67.5% de la población, padezcan obesidad, además de enfrentar enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares y cáncer.