La licenciada Jacqueline Orellana señaló que ninguna de los dos extremos es saludable, pues tanto el desorden excesivo como la obsesión por la limpieza y el orden generan perjuicios a nivel emocional y mental.
En el caso del trastorno obsesivo compulsivo relacionado con el orden, las personas no pueden salir tranquilas de sus casas porque están pensando constantemente en si dejaron algo fuera de lugar, lo que genera ansiedad inhabilitante.
La especialista explicó que la obsesión y la compulsión se pueden ver en ambos extremos: en acumular y desordenar, y también en la limpieza y el orden excesivo, por lo que lo recomendable es encontrar un equilibrio, porque todo en exceso es malo.