Durante el rodaje de «Maze Runner: The Death Cure» (tercera entrega de la saga), el actor Dylan O’Brien sufrió un accidente serio mientras grababa una escena de acción. Durante una secuencia con un vehículo, O’Brien cayó y sufrió conmoción cerebral, fracturas faciales (incluyendo fractura de la cuenca del ojo y del pómulo) y otras lesiones, lo que obligó a detener la producción por 2 meses.
A diferencia de los dobles de riesgo que suelen realizar las acrobacias más peligrosas, en este caso fue el propio actor quien resultó gravemente herido.
A pesar del terrible accidente, O’Brien mostró resiliencia y continuó con la película después de su recuperación. Maze Runner es una saga muy popular y llena de acción, y los fanáticos agradecen que el actor haya decidido seguir adelante a pesar de lo ocurrido.