El actor español Javier Bardem, de 57 años y ganador del Oscar, inmortalizó sus huellas en el mítico patio del Teatro Chino de Hollywood, donde plasmó sus manos y pies en cemento mojado junto a las leyendas del cine como Marilyn Monroe y Jack Nicholson, en una ceremonia donde se mostró feliz y emocionado, según los periodistas presentes en el evento.
El artista describió la experiencia como «aleccionadora» y confesó que le cuesta creer que sea real estar en el mismo lugar donde han estado tantas glorias del cine, al tiempo que destacó lo especial que significa recibir un espacio como este para inmortalizar su nombre y su rasgo, según sus declaraciones tras el homenaje.
La tradición de las huellas en el Teatro Chino, que comenzó accidentalmente durante la construcción del recinto en el corazón de Hollywood, ya suma casi 200 estrellas en aproximadamente un siglo, y Bardem se sumó a esta lista con una participación que reflejó su alegría y gratitud.