El cantante canadiense Justin Bieber conmemora el 14 aniversario de «Believe», el álbum que muchos críticos y seguidores consideran el punto de quiebre en su carrera, alejándolo de la imagen juvenil de «Baby».
Este disco, lanzado en 2012, representó una transición hacia un sonido pop más adulto, con colaboraciones de alto perfil como Nicki Minaj en «Beauty and a Beat» y la producción de Max Martin.
La obra no solo redefinió la trayectoria de Bieber, sino que también coincidió con la cúspide de la rivalidad musical entre sus seguidores y los de la banda One Direction.