La esterilización femenina es un procedimiento quirúrgico permanente que bloquea o extirpa las trompas de Falopio para impedir embarazos, según explicaron especialistas en ginecología.
El método puede realizarse vía laparoscópica, colocando un anillo o cortando un segmento tubular, o por cirugía abierta preferentemente postparto.
Los expertos aclararon que la intervención no genera efectos secundarios ni reduce la libido, ya que los ovarios y el útero mantienen su función hormonal intacta.
Sin embargo, advirtieron que la decisión debe ser segura, pues una recanalización posterior es compleja, costosa y no asegura un embarazo, además de conllevar riesgo de gestación ectópica.
El procedimiento se sugiere a mujeres con condiciones crónicas como hipertensión o diabetes, pero no protege de infecciones de transmisión sexual.