El Salvador podría atravesar sus meses más críticos de inseguridad alimentaria entre junio y septiembre de 2026, afectando especialmente a familias del corredor seco oriental que ya enfrentan condiciones de crisis.
La combinación de lluvias por debajo del promedio, distribución irregular de precipitaciones y una posible canícula prolongada entre julio y agosto amenaza el desarrollo del maíz en su etapa más vulnerable.
Las pérdidas agrícolas del ciclo 2025 adelantaron la temporada de escasez por el agotamiento temprano de reservas alimentarias, mientras el alza internacional del petróleo eleva costos de transporte y producción.
Ante este panorama, muchas familias podrían recurrir a compras al crédito, endeudamiento o reducción de la calidad de su dieta para sobrevivir.