Escuchar música, podcasts o videos con audífonos es común, pero controlar el volumen evita daños irreversibles al oído, que es un órgano muy sensible.
Al mantenerlo por debajo del 60% y no usarlo por periodos prolongados, se mejora la atención al entorno y se reducen riesgos en la calle o transporte público.
Además, este hábito previene zumbidos y molestias, asegurando que la música siga siendo disfrutable sin comprometer la salud auditiva en el futuro.