La denuncia forma parte de un informe del diario español El País, que recoge tres testimonios de víctimas salvadoreñas. Los afectados describen un patrón sistemático: el religioso se habría acercado a alumnos con dificultades académicas y les habría ofrecido apoyo a cambio de contacto sexual.
Dos de esos testimonios derivaron en denuncias formales que, en 2019, culminaron en una condena canónica contra Corò. La congregación salesiana reconoció ante El País que separó a Corò de sus funciones en 2007, tras surgir sospechas en Saltillo, México, y que lo trasladó a roma, donde asegura que no volvió a tener contacto con menores.
Según los datos aportados por la propia orden, el sacerdote residió en El Salvador desde mediados de la década de 1960 hasta 1990, con un paso previo por Guatemala en 1964 antes de su ordenación.
El caso salvadoreño integra un expediente más amplio que acumula 21 testimonios contra 24 miembros del clero en ocho países de América y que fue remitido al Vaticano para que el dicasterio para la doctrina de la fe abra una investigación formal.