En las inmediaciones de la Plaza Salvador del Mundo, usuarios de las rutas 52, 30B, 42 y 101, entre otras, han implementado filas voluntarias para abordar los buses de manera organizada, una medida que evita aglomeraciones en las puertas y es respaldada tanto por pasajeros como por especialistas en movilidad.
Según Hugo Mayorga, director legal de la organización Movilidad y Seguridad Vial El Salvador (MOVES), esta práctica representa «un ejemplo ideal de cómo deberían todas las rutas a nivel nacional establecerse en sus recorridos», aunque aclararon que el éxito depende más de la disciplina de los usuarios que de los conductores.
La Mesa Nacional del Transporte advirtió que replicar este modelo implica costos económicos, ya que los empresarios necesitarían contratar personal para guiar a las personas en las paradas.