En las profundidades del océano existen criaturas capaces de producir su propia luz, un fenómeno natural conocido como bioluminiscencia que permite que algunos animales brillen en la oscuridad gracias a reacciones químicas que ocurren dentro de sus cuerpos, creando colores azules, verdes y hasta destellos fluorescentes bajo el agua.
Algunas especies producen luz para comunicarse, para atraer pareja o confundir depredadores; otras la utilizan como método de defensa, generando destellos repentinos para escapar de amenazas, e incluso ciertos peces emplean esta habilidad para atraer presas en medio de la oscuridad marina.
Uno de los casos más impresionantes ocurre en algunas playas del mundo, donde el agua brilla durante la noche debido a microorganismos marinos bioluminiscentes que reaccionan al movimiento de las olas, creando paisajes naturales que parecen sacados de una película.