Es una tradición que se ha mantenido a través de los años y que se niega a desaparecer en el cantón Candelaria del municipio Monte San Juan en el departamento de Cuscatlán, es que la fabricación de estos comales es el principal patrimonio cultural de sus habitantes y es una práctica transmitida de generación en generación.
En este municipio encontramos a Marcelina López, quien por más de cuatro décadas se ha dedicado a la elaboración de comales de barro, oficio que aprendió de su madre cuando tenía solo diez años.
Asegura que no es fácil estar bajo el sol moldeando los materiales en el patio de su casa, pero no les queda de otra que hacer el esfuerzo pues sabe que de la venta de estos comales saldrá el sustento diario para sus familias.
La temporada de invierno no es nada alentadora para esta familia, pues la humedad no deja que se sequen, lo que significa más pérdidas y poca ganancia, a esto le agregan que hoy en día la manufacturación de estos productos ha disminuido y el precio de los materiales ha aumentado.
En el cantón Candelaria de Monte San Juan la mayoría de familias se dedican a este oficio y es común ver a las mujeres agachadas trabajando estos materiales para ganarse la vida.
Mientras que en otro punto del mismo municipio un grupo de hombres dedican varias horas al día en la elaboración de macetas, columnas y figuras decorativas de cemento.
Se trata de un negocio que lleva más de 15 años operando en el kilometro 21 de la carretera Panamericana, jurisdicción del departamento Cuscatlán que está permitiendo la generación de empleos para más de 20 familias.
Agrega que hay días difíciles, pues el aumento de las materias primas también les ha afectado, pero hay grandes esperanzas que la situación mejore para ver más ganancias y poder seguir operando.
Es así como en ambos municipios los pobladores se ganan la vida y ponen en evidencia que no existen obstáculos para sacar adelante a sus familias y al país.