Las mascotas oficiales son una de las tradiciones más queridas de las Copas del Mundo. Su historia comenzó en 1966, cuando Inglaterra organizó el Mundial y presentó a «Willy», un león vestido con los colores de la bandera inglesa, creado para acercar el evento a los niños y fortalecer la identidad visual del campeonato.
A partir de entonces, cada país anfitrión comenzó a diseñar una mascota inspirada en elementos de su cultura, historia o naturaleza.
Entre las mascotas más recordadas se encuentran «Naranjito», la simpática naranja que representó a España en 1982; «Stryker», el perro de Estados Unidos en 1994; «Goleo VI», el león de Alemania en 2006; y «Fuleco», el armadillo que acompañó el Mundial de Brasil 2014.
Además de generar identidad, las mascotas ayudan a transmitir valores como la amistad, la diversidad y la unión entre culturas, acercando el fútbol a públicos de todas las edades.