La provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo, enfrenta una doble amenaza, una emergencia de salud pública por un brote de ébola y una crisis de seguridad crónica que ha dejado a miles de familias desplazadas sin acceso a atención médica básica.
Los desplazados denuncian falta de medidas preventivas contra el virus, ausencia de kits para lavarse las manos y nulos esfuerzos de concienciación, mientras los baños están desbordados y hay ratas corriendo por las instalaciones.
«Nuestros gastos se han multiplicado. Ya no tenemos suficiente para comer. Nuestros hijos se han convertido en niños de la calle», relató un desplazado.
El personal sanitario enfrenta dificultades para realizar controles en lugares como el aeropuerto y carece de equipo de protección, utilizando a veces una mascarilla hasta por dos dÃas.Â