La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, ha disparado los precios del combustible al interrumpir el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una arteria por donde transita casi una quinta parte del petróleo mundial, lo que ahora hunde a la industria pesquera española al borde del colapso.
Pescadores como Lucas Ramis, quien recientemente invirtió en un nuevo barco, afirman que los precios desorbitados del diésel ponen en riesgo su sustento, «Hoy nos ha salido más caro salir a trabajar que trabajar. Hay muchos que están amarrando los barcos», declaró.
El gobierno español anunció en marzo un paquete de ayudas de 6.000 millones de dólares, de los cuales unos 30 millones se destinaron al sector pesquero, aunque los afectados denuncian que los fondos aún no llegan.