Las altas temperaturas están poniendo en riesgo los cultivos, el ganado, la pesca y los bosques a nivel mundial, amenazando los medios de vida de millones de personas que dependen directamente de la agricultura para vivir, según estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
El estrés fisiológico puede comenzar en el rango de 25 a 35 grados Celsius durante etapas críticas como la floración y la reproducción, provocando pérdidas de cosechas, menor productividad y mayores riesgos de enfermedades.
Regiones como América Latina, Asia y África son los sectores más vulnerables a sufrir impactos, y según la FAO más de mil millones de personas podrían verse afectadas por este fenómeno.
Organismos internacionales impulsan medidas como sistemas de alerta temprana, cultivos resistentes al calor y cambios de horario de trabajos para ayudar a los agricultores a adaptarse.