Uno de los monumentos más emblemáticos de San Salvador muestra actualmente signos de deterioro. El Reloj de Flores, concebido en 1971 y equipado con un mecanismo importado desde Francia, fue creado como un punto de bienvenida para quienes ingresaban a la capital desde la zona oriental. Tras 55 años de funcionamiento, sus agujas ya no operan con regularidad. A pesar de haber sido reparado en distintas ocasiones.
En sus alrededores transitan cientos de personas a diario, principalmente usuarios del transporte público. Con los años el reloj de flores dejó de ser un instrumento para consultar la hora y se ha convertido solo en un punto de referencia urbano para los capitalinos.
A pesar de contar con jardinería ornamental, el lugar suele ser utilizado por muchas personas como punto de depósito de basura. No obstante, numerosos salvadoreños recuerdan con nostalgia la tradición de consultar la hora en este histórico reloj y mantienen la esperanza de que en algún momento vuelva a funcionar.