Dos visiones, una misma fe, pero reglas drásticamente opuestas cuando se trata del amor y el compromiso. Mientras que para la iglesia católica el celibato es una entrega absoluta, en el mundo evangélico el matrimonio de los pastores no solo es permitido, sino visto como un pilar fundamental de su servicio.
Para la fe católica el celibato fue impuesto como disciplina desde los años 400 como una forma enfocarse en el trabajo pastoral y vivir como cristo.
En cambio, los evangélicos ven al matrimonio como algo normal, permitiendo que sus pastores tengan familia y puedan servir en las iglesias.
Para los sacerdotes, no casarse y mantener el celibato va más allá de una disciplina; pues tiene un significado más espiritual.
Pastores evangélicos ven al matrimonio como una decisión personal y permitida en su religión.
La opinión ciudadana considera que el matrimonio de lideres religiosos no debe ser impedimento para desempeñar las funciones en la iglesia.
Pero la propia iglesia católica tiene reglas diferentes según la región del mundo. Por ejemplo, existe la iglesia católica de rito oriental. Estas son iglesias que nacieron en lugares como el medio oriente o Europa del este que sà obedecen al papa, pero tienen sus propias costumbres.
En estas iglesias orientales, los sacerdotes sà pueden estar casados y tener familia, siempre y cuando se hayan casado antes de ordenarse como sacerdotes. La única condición es que, si después quieren llegar a ser obispos, obligatoriamente deben ser solteros.
Esto es diferente a lo que pasa en el rito latino, que es la iglesia que conocemos en El Salvador. Aquà la regla es estricta: ningún sacerdote puede casarse. La única forma en que un religioso pueda formar un hogar es dejando el sacerdocio y renunciando por completo a su trabajo en la iglesia.