El quokka, un pequeño marsupial australiano, se ha ganado el título de «el animal más feliz del mundo» gracias a su expresión facial que simula una eterna sonrisa.
Este comportamiento amigable, sumado a su curiosidad y falta de temor hacia los humanos, lo ha convertido en una sensación viral en internet.
Aunque habitan en grupos sociales y son herbívoros, en lugares como Rottnest Island está prohibido alimentarlos o tocarlos para proteger su ecosistema. Su encanto natural los hace únicos, pero también vulnerables.