La Organización Mundial de la Salud lanzó una advertencia sobre las afectaciones que podría generar el resguardo prolongado de alimentos en recipientes plásticos, ya que su uso continuo libera micro y nanopartículas que, según especialistas, «entran al cuerpo humano con facilidad» y contienen componentes tóxicos para el organismo.
Los plásticos no solo están hechos de petróleo, sino que incluyen entre 1% y 10% de sustancias tóxicas añadidas para darles características específicas como flexibilidad o resistencia, explicó un ambientalista.
Frutas, verduras y comida preparada son envueltas diariamente en este material, exponiendo a los consumidores a partículas imperceptibles que se acumulan en el organismo con el tiempo.
La OMS recomienda reducir el contacto de alimentos con envases plásticos, especialmente cuando se almacenan por períodos prolongados o se someten a cambios de temperatura.