
Las temperaturas que alcanzan hasta 41 grados Celsius en El Salvador se estarían convirtiendo en un obstáculo para que la población pueda conciliar el sueño durante la noche, afectando progresivamente su salud física y mental.
El aumento del calor, que ha sido gradual en los últimos años, ha generado que incluso el uso de ventiladores resulte insuficiente para mitigar las altas sensaciones térmicas, según afirman los ciudadanos.
Un médico advierte que la falta de descanso sostenido puede generar efectos importantes en el sistema nervioso central, lo que a largo plazo podría traducirse en enfermedades neurodegenerativas.
La psicóloga Adriana Bercian, explica que dormir menos horas de las recomendadas altera el comportamiento y reduce el rendimiento laboral y académico, mientras que la irritabilidad, la depresión y la ansiedad figuran entre las primeras consecuencias observadas.