Un centenar de personas de la comunidad indígena de Tula, en el estado mexicano de Guerrero, fueron desplazadas tras un ataque perpetrado por el grupo criminal Los Ardillos, que bombardeó viviendas con drones y disparó contra pobladores.
Varias familias fueron expulsadas de sus hogares, que quedaron reducidos a escombros. Algunas de las víctimas recibieron apoyo de insumos básicos como leche y harina.
“Me da tristeza porque quemaron mi trabajo. Aquí ando en la calle”, relató entre lágrimas una adulta mayor, quien resultó afectada.