Las photocards del K-Pop, pequeñas tarjetas coleccionables con fotografías de integrantes de grupos como BTS, Blackpink, Stray Kids o Seventeen, se han convertido en objetos de culto entre los seguidores de este género musical, quienes las consideran una forma de sentirse más cerca de su artista favorito y llegan a pagar desde 5 hasta 15 dólares por una tarjeta normal, aunque algunas de ediciones limitadas (como las “broadcast photocards” entregadas en programas musicales de Corea) pueden alcanzar precios de 50, 100 o incluso cientos de dólares.
A pesar de que estas tarjetas suelen venir incluidas de forma sorpresiva dentro de los álbumes físicos (similar a las figuritas del Mundial), los fans más acérrimos coleccionan todas las versiones de un solo ídolo, las guardan en fundas protectoras o las usan para decorar sus celulares y escritorios, y en redes sociales existen comunidades enteras dedicadas a comprar, vender o intercambiar las tarjetas repetidas.
El valor de una photocard depende de la popularidad del idol, de su rareza y de si pertenece a una edición especial de concierto o evento exclusivo, y aunque coleccionarlas requiere paciencia y presupuesto, para muchos seguidores del K-Pop tienen un valor sentimental extraordinario porque representan recuerdos y una conexión especial con sus artistas favoritos.