Entre 500 y 2.000 personas trabajan como limpiaparabrisas en semáforos de San Salvador, una actividad que genera opiniones divididas entre conductores que la ven como un trabajo honrado y quienes denuncian que el servicio se realiza sin autorización y con trapos que dejan rayones en los vehículos, según testimonios recogidos en distintas zonas de la capital.
José, quien asegura llevar 14 años dedicándose a este oficio, afirma que lo hace para aportar ingresos a su hogar, mientras otros trabajadores consultados señalaron que complementan salarios insuficientes.
Algunos conductores expresaron incomodidad porque los limpiaparabrisas actúan sin permiso previo, aunque reconocieron que “es la manera de rebuscarse para llevar el sustento diario”.