La compra de un artículo robado puede acarrear una condena de hasta 10 años de prisión, según explicó una abogada especializada en materia penal.
La jurista señaló que este delito, aunque suele minimizarse, conlleva un proceso judicial formal, en el que se evalúa si la persona conocía o debía conocer el origen ilícito del bien.
Precisó que las penas varían según las circunstancias del caso, ya que factores como la reincidencia o el valor del objeto pueden agravar la sanción.