
Los zapatos mojados requieren atención inmediata para evitar hongos y malos olores causados por bacterias.
Mientras el cuero necesita limpieza con trapo húmedo y desinfectante, los de tela deben lavarse a mano con jabón neutro.
El papel periódico en el interior absorbe la humedad residual, previniendo deformaciones. Este sencillo ritual post-lluvia puede duplicar la vida útil de tu calzado favorito y mantenerlo libre de microorganismos dañinos.