
El gobierno venezolano declaró el estado de emergencia nacional después de que dos fuertes sismos casi consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, sacudieran el centro-norte del país y causaran una devastación generalizada.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó que se han registrado al menos 20 réplicas, lo que ha sembrado el pánico entre los residentes que pasaron la noche en plazas y calles.
Una periodista de la AFP constató la destrucción de un edificio de 22 plantas en Altamira, mientras voluntarios pedían linternas para continuar con las labores de rescate en medio de la oscuridad.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que amplias zonas se quedaron sin electricidad y que hay varios heridos, aunque el balance de víctimas aún es preliminar.