
Son jóvenes de la comunidad San Andrés, en San Martín que disfrutan de una tarde de fútbol. Hace algunos años, reunirse en espacios públicos para practicar este deporte implicaba restricciones impuestas por las pandillas que controlaban el territorio, uno de los ejemplos era la prohibición de utilizar los números 13 y 18 en las camisetas. Quienes los portaban se exponían a intimidaciones, golpes o amenazas. En la actualidad podrían usarlos sin mayores consecuencias, pero muchos prefieren evitarlos debido al temor que dejó esa etapa.
El profesor de educación física de la comunidad asegura que el entorno ha cambiado de forma positiva. Afirma que ahora jóvenes de diferentes sectores pueden llegar a jugar sin el miedo que existía años atrás.
Esta realidad también alcanzó al fútbol de primera división, durante años, varios equipos evitaron asignar los números 13 y 18 a sus jugadores, aunque hubo algunas excepciones. José Martínez, un viejo conocido en el redondo nacional, marcó goles con la selecta y con Luis Ángel Firpo asegura que esos dorsales se puedan usar sin el temor de antes.
Darwin Cerén señala que, en la actualidad, esos números representan únicamente un orden dentro del plantel y que ya no deberían generar miedo.
Durante los años de mayor presencia de pandillas en el país, los números 13 y 18 eran frecuentemente omitidos en camisetas deportivas. Esos relatos son un ejemplo que algunas canchas en el país también fueron testigos de crímenes, estos jóvenes, aunque con recuerdos de la zozobra de las pandillas esperan que estas imágenes, no se vuelvan a repetir.