
En 1860, Abraham Lincoln fue elegido como el decimosexto presidente de Estados Unidos después de ganar las elecciones frente a otros tres candidatos.
Su llegada a la presidencia ocurrió en un momento de profundas tensiones entre los estados del norte y del sur por temas como la esclavitud y los derechos de los estados.
El mandato de Lincoln estuvo marcado por la guerra civil estadounidense y por su decisión de impulsar la abolición de la esclavitud.
Lincoln se convirtió en una de las figuras políticas más recordadas de la historia de ese país, especialmente por su papel en la defensa de la unión nacional.