
El servicio de transporte informal, conocido localmente como «pirata», ha experimentado un crecimiento significativo en El Salvador durante el último año, según declaraciones de representantes del sector transporte oficial.
Esta expansión responde principalmente a una escasez crónica de unidades de buses y microbuses que satisface la demanda, lo que genera largos tiempos de espera en las paradas.
Conductores de este servicio no regulado, argumentan que su actividad surge de la necesidad de generar ingresos en un contexto de limitadas alternativas laborales. Aunque usuarios valoran la inmediatez del servicio informal, las autoridades de transporte advierten sobre los riesgos de seguridad y la competencia desleal.