
Entre camiones, frutas, verduras y compradores, hay hombres y mujeres que pasan su jornada cargando bultos, canastas y sacos.
Su trabajo exige fuerza, pero también resistencia y muchas horas de esfuerzo.
Desde las 3:00 am, José Ramos llega al mercado La Tiendona su jornada comienza cargando los primeros bultos que llegan desde los camiones.
Con sus manos y sobre sus hombros, transporta sacos, cajas y canastas de diferentes productos para poder sustentar a su familia.
Por dificultades económicas no pudo seguir estudiando y solo curso noveno grado sin embargo guarda la esperanza que sus dos hijos que ahora están pequeños se conviertan en profesionales.
Un caso similar es el de Francisco Reyes quien debido a no poseer educación medía decidió hacerse fuerte por su familia.
Este trabajo les permite obtener ingresos de entre 20 y 40 dólares diarios, dependiendo de la cantidad de camiones que lleguen y de cuánto peso puedan cargar físicamente.
Alán Peralta es soldador de profesión, sin embargo, cuando no consigue trabajos en su oficio, se dedica a laborar en el mercado La Tiendona, donde obtiene ingresos empujando su carreta.
Muchos salvadoreños que se dedican a este oficio continúan trabajando hasta altas horas de la noche, pues aseguran que la madrugada es uno de los períodos más productivos para ellos, siempre que no existan restricciones de ingreso en las fronteras.