
La cantante Taylor Swift y el jugador de los Kansas City Chiefs, Travis Kelce, sellaron su matrimonio el pasado 3 de julio en el emblemático Madison Square Garden de Nueva York, una ceremonia que mantuvo un hermetismo absoluto sin imágenes filtradas pero que reunió a más de 1,000 invitados en lo que se describe como un evento espectacular.
El momento más emotivo llegó cuando Swift pronunció sus votos y evocó una historia de la adolescencia de Kelce, describiéndolo como el atleta estrella que en la secundaria se sentaba voluntariamente a almorzar con los chicos menos populares que eran intimidados, un gesto de nobleza que conmovió hasta las lágrimas al deportista.
La boda contó con la presencia de numerosas celebridades y se ha convertido en el enlace más comentado del año, aunque los detalles del vestido, la decoración y los invitados específicos permanecen bajo estricta reserva.