
El tatuaje en El Salvador vive un auge que trasciende generaciones y ha dejado atrás la asociación con grupos delincuenciales.
Tatuadores reportan un incremento en la demanda y la psicología explica esta práctica como una búsqueda de identidad, moda o satisfacción personal.
Bayron Sandoval, contador público de profesión y tatuador desde hace 12 años, encontró en este negocio su principal fuente de ingresos.
El artista asegura que el estigma de que los tatuajes eran cosa de delincuentes ya no tiene cabida en el país, y que incluso futbolistas y artistas internacionales han popularizado la práctica.
Una psicóloga consultada señaló que muchas personas se tatúan para responder a preguntas como quién soy o qué quiero representar hacia el mundo.
El crecimiento del tatuaje responde también a una tendencia internacional que llega con turistas que suelen llevar múltiples diseños.