
Sudán atraviesa su verano más crítico tras más de tres años de conflicto, mientras las altas temperaturas y los cortes de luz y agua agravan la crisis humanitaria en el país.
Las redes eléctricas e hídricas han quedado devastadas, obligando a la población civil a enfrentar diariamente apagones y una grave escasez de agua.
Incluso en la relativamente estable ciudad portuaria de Puerto Sudán, ubicada al este del país, varios barrios sufren cortes de energía de más de cinco horas al día. Ante las altas temperaturas y el poco alivio durante la noche, muchos residentes optan por dormir al aire libre para escapar del intenso calor.