
La crisis energética continúa golpeando a Cuba y deja a miles de personas sometidas a extensos apagones. En localidades pequeñas, separadas de los principales núcleos poblacionales, los cortes de electricidad han llegado a prolongarse hasta 48 horas, mientras durante las horas de mayor demanda la afectación supera los 2200 megawatts.
La falta de electricidad también profundiza otros problemas que enfrenta la población. Los alimentos, cada vez más difíciles de conseguir, terminan echándose a perder debido a la ausencia de refrigeración.
Asimismo, ante las altas temperaturas, algunos ciudadanos optan por dormir a la intemperie para intentar soportar el calor.