
La siembra de árboles cerca de viviendas puede generar daños en infraestructura como tuberías, aceras y paredes si no se realiza de forma adecuada, advierten especialistas en el tema.
Los expertos recomiendan mantener una distancia mínima de 5 metros entre el árbol y la casa, así como utilizar la técnica de sembrado vertical para controlar el crecimiento de las raíces y evitar afectaciones.
Entre las especies más seguras se encuentran los árboles frutales como el higo, la granada y el limón, así como ornamentales como la pata de cabra y la flor de fuego, que ofrecen sombra sin dañar la infraestructura. En casos donde los árboles ya generan problemas, se sugiere la poda de raíz o de follaje, con costos de mantenimiento que pueden oscilar entre 20 y 500 dólares por árbol.