
La prolongada sequía y las altas temperaturas que afectan a El Salvador están golpeando duramente al sector ganadero, especialmente en las regiones oriental y paracentral del territorio.
La escasez de pastos naturales ha obligado a los productores a comprar forraje, cuyo precio se ha incrementado considerablemente debido a la misma situación climática. Esta dificultad para alimentar al ganado, particularmente a las razas lecheras como la Hortensia, genera gastos adicionales y compromete la rentabilidad de las fincas.
La reducción en la ingesta de alimento se traduce directamente en una menor producción de leche y en una disminución de la robustez del ganado de carne.