
Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio no solo dejaron graves daños y pérdidas humanas, sino que también provocaron un desplazamiento significativo del terreno. Un análisis realizado con el satélite NISAR, desarrollado por la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India, permitió observar cómo se movió la superficie tras los sismos.
Las imágenes obtenidas mediante tecnología de radar muestran que la ruptura ocurrió sobre una falla ubicada en el límite entre las placas del Caribe y Sudamérica. Los científicos detectaron que el movimiento fue principalmente horizontal y que, en algunos sectores cercanos a Caracas y La Guaira, el suelo se desplazó hasta 60 centímetros hacia el oeste.
De acuerdo con los investigadores, este comportamiento explica por qué los daños fueron especialmente severos en esas zonas. Además, la información permitió al Servicio Geológico de Estados Unidos mejorar el modelo de ruptura de la falla y comprender con mayor precisión cómo se desarrolló el terremoto.
Este es el primer evento sísmico en el que el sistema de respuesta urgente del satélite NISAR logró generar mapas del desplazamiento del terreno entre 12 y 24 horas después del movimiento telúrico, proporcionando información clave para apoyar las labores de evaluación y respuesta ante desastres.