
Ryan Reynolds logró pasar completamente desapercibido en la Comic-Con de San Diego, a pesar de ser una de las estrellas más grandes del evento.
El actor se vistió como un cosplayer más y compartió con los fans sin que nadie se diera cuenta de su identidad.
El protagonista de Deadpool acudió a la convención con un traje que lo camufló a la perfección, conviviendo con el público y tomándose fotos como un asistente más.
La hazaña se volvió viral al darse a conocer que muchos de los que posaron con él pensaron que se trataba solo de un buen imitador.
La anécdota refuerza la fama de Reynolds por su sentido del humor y su habilidad para conectar con la cultura pop.