
Las altas temperaturas pueden afectar el funcionamiento del organismo y aumentar el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor e incluso golpe de calor, por lo que los especialistas recomiendan beber agua de forma constante antes de sentir sed, puesto que esta sensación aparece cuando el cuerpo ya ha perdido parte de sus líquidos.
Es aconsejable consumir frutas y verduras con alto contenido de agua como sandía, melón, pepino y naranja, y evitar la exposición directa al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando la radiación ultravioleta es más intensa.
Si se necesita salir, se debe utilizar ropa ligera de colores claros, gorra o sombrero y aplicar protector solar, mientras que las actividades físicas intensas deben realizarse durante las primeras horas de la mañana o al caer la tarde para disminuir el riesgo de sobrecalentamiento.
Los niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas son los grupos más vulnerables, por lo que se debe prestar especial atención a su hidratación y permanecer en lugares frescos y ventilados.