Procesos abreviados por conducción peligrosa

Disputar la vía, participar en competencias de velocidad o conducir bajo los efectos del alcohol son conductas que pueden llevar a una persona ante los tribunales, pero ¿qué pasa cuando estos casos terminan en un proceso abreviado?

205 miligramos de alcohol por cada 100 mililitros de aliento, marcó el alcotest de Abraham Antonio Torres Alvarenga, quien fue detenido tras conducir de forma peligrosa en una residencial de Santa Ana.

El hombre fue condenado a tres años de prisión, sin embargo, la pena fue sustituida por trabajos de utilidad pública.

A esto se llama proceso abreviado, un mecanismo que permite resolver el caso de forma más ágil, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la ley, pero ¿qué implica realmente este procedimiento y qué ocurre con la persona que es condenada?

A pesar de que este proceso puede representar una reducción de la pena no significa que la persona quede sin responsabilidad penal. 

En El Salvador, las penas varían según el tipo de vehículo y la conducta cometida. Para vehículos particulares, pueden ir de uno a tres años de prisión, mientras que para conductores del transporte público o de carga, las penas pueden alcanzar entre cinco y diez años, y cuando esta conducta provoca la muerte de otra persona, el caso puede derivar en un homicidio culposo o por conducción peligrosa, con penas que pueden ir de diez a quince años.