
Si una persona es detenida conduciendo alcalizada, con cualquier cantidad detectable, inmediatamente le constituye una infracción, además de ser retenido por las autoridades.
A pesar de ser uno de los procesos que se resuelve en poco tiempo, las condenas que reciben los culpables superan los 5 años de prisión, además de la sanción de los 150 dólares que debe cancelar y la suspensión de la licencia de conducir.
Durante las primeras ocho horas de la detención, el procesado realiza una serie de diligencia para presentar la documentación solicitada e iniciar con la audiencia donde se determinará la pena.
El consumo del alcohol, es catalogado como una enfermedad crónica, caracterizado por la dificultad de controlar su consumo, si una persona reincide en la condición peligrosa las consecuencias legales, suelen ser más graves.
Si el proceso penal finaliza con una condena, la persona adquiere antecedentes penales y policiales, que afectarán tramites personales, empleo, permisos o licencias especiales.