
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia en medio de una crisis bancaria que dejó congelados los depósitos de casi tres millones de ahorristas.
La decisión se produjo después de que el mandatario perdiera el respaldo de su propio partido y enfrentara la posibilidad de un juicio político en el Congreso. Peña aseguró que su salida buscaba preservar la estabilidad del país y la tranquilidad de la población.
La crisis estalló luego de que el Banco Central del Paraguay interviniera Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país, por insuficiencia de capital.
La medida también afectó fondos de organismos estatales, entre ellos el Instituto Nacional de Previsión.