
Aunque las plantas no hablan como los humanos, sí intercambian señales químicas para responder a lo que ocurre a su alrededor. Cuando un insecto las ataca, producen sustancias que activan sus defensas y pueden afectar a otras plantas cercanas.
Además, las raíces interactúan con microorganismos y hongos del suelo. Estas redes conectan las raíces de distintas plantas y facilitan el movimiento de nutrientes y señales químicas. Por eso, algunos las comparan con un “internet del bosque”.
Las plantas también responden a la luz, la temperatura, el contacto y la disponibilidad de agua. Aunque parecen inmóviles, mantienen una interacción constante con su entorno.