
Los parqueos verticales emergen en El Salvador como una alternativa tecnológica para enfrentar la crisis de estacionamiento, agravada por un parque vehicular que supera los 2,1 millones de unidades y crece a un ritmo anual del 4,2%.
La problemática es particularmente aguda en el Área Metropolitana de San Salvador, donde la demanda de espacios ha llevado a conductores a ocupar aceras y otros espacios no autorizados, según denuncias ciudadanas.
Aunque los parqueos verticales han demostrado su eficiencia, su adopción en El Salvador sigue siendo incipiente y se concentra principalmente en el sector privado, donde el servicio alcanza tarifas aproximadas de 1,50 dólares por hora.